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Horario: De martes a sábado: de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00, domingos hasta las 12:00. Lunes y festivos cerrado.

Precio: Entrada libre

Artista: Juan Antonio Cortés García de Quevedo

 

Juan Antonio Cortés, el pintor fotógrafo

El Archivo Municipal cataloga el Fondo Cortés, compuesto principalmente por varios miles de fotografías tomadas entre 1892 y 1907 • El Instituto Municipal de Cultura quiere organizar con ellas una exposición en 2010

Calle de la Paloma con gente y carros el día de Santiago Apóstol. Año 1903.

Archivo Muncipal de Burgos
R. Pérez Barredo | Burgos

No claudicó nunca del arte ni de la creación. Siendo un venerable octogenario aún recorría las calles de su ciudad acompañado por una vieja cámara fotográfica, retratando a las gentes, capturando instantes y almas, deteniendo la realidad que su aguda mirada le dictaba a cada paso. Juan Antonio Cortés García de Quevedo fue un hombre tan inquieto como polifacético. Fue, esencialmente, pintor, pero su pasión por la fotografía le llevó a tomar miles de imágenes que hoy constituyen un impagable testimonio social de una época irrepetible: el paso del siglo XIX al XX.
El Instituto Municipal de Cultura adquirió hace unos meses el llamado Fondo Cortés, que desde entonces se está catalogando en el Archivo Municipal, organismo que lleva años realizando una maravillosa labor de recuperación, conservación y difusión de la memoria gráfica de esta tierra.
El archivo de Juan Antonio Cortés constaba de 44 cajas de material fotográfico que guardaban 889 placas de vidrio numeradas cronológicamente desde 1892 hasta 1907 y numerosos positivos en papel de la época. El grupo más numeroso hace referencia a temas burgaleses de carácter costumbrista: calles, paseos, mercados, celebraciones, gentes de la capital y de la provincia, desfiles militares, espectáculos, rituales religiosos; un segundo grupo está compuesto por escenas familiares; otro, menor en número, por escenas de Cádiz, adonde el artista viajó por motivos familiares (uno de sus hermanos era canónigo de la catedral gaditana); hay, además, medio millar de placas que muy diversos temas, desde retratos de Marceliano Santa María pintando a estampas de la catedral, la plaza mayor o la Cartuja de Miraflores, entre otros monumentos capitalinos. En total, son aproximadamente 2.500 imágenes inéditas.
Milagros Moratinos, directora del Archivo Municipal, señala la importancia del fondo por cuanto se trata de imágenes tomadas por un fotógrafo aficionado. «El valor de sus instantáneas es en este sentido más elevado, porque él captaba de la vida cotidiana lo que más le interesaba». Cada fotografía, explica Moratinos, está siendo digitalizada e identificada para su precisa descripción de personajes, lugares y fechas.
La intención del IMC es, una vez concluido el arduo e ingente trabajo de catalogación, realizar una exposición a lo largo del año 2010 que, adelanta la directora del archivo, podría ser completada con instantáneas de otros fotógrafos de la época.

de bayona a burgos. Juan Antonio Cortés nació en Bayona en el año 1851 de padre burgalés y madre guadalajareña de México, aunque desde su infancia vivió en Burgos. Empezó los estudios de Derecho, que abandonó por enfermedad y posiblemente empujado por su verdadera vocación: la pintura. Durante su mocedad había sido alumno del pintor Víctor Palomar, quien le inició en el dibujo, por lo que tras recuperar la salud viajó a Madrid, donde se matriculó en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado a finales de los años 70 para rápidamente instalarse en Valencia, donde frecuentó a numerosos artistas y perfeccionó su técnica. Maestros suyos fueron artistas de la talla de Emilio Sala o Miguelo Jadraque.
Tras aquella época de aprendizaje se instaló en Burgos. Convirtió su estudio en academia de dibujo a la vez que se convertía en un consumado retratista y paisajista, siempre en clave costumbrista. De sus retratos, la mayoría pintados al óleo sobre tabla o lienzo, destacan el del rey Alfonso XIII para el Ayuntamiento de Burgos; el de la Reina Regente María Cristina, cuyo paradero es hoy desconocido; el del Papa León XIII, encargo del Círculo Católico de Obreros, entre otros. El escritor, poeta, ensayista y crítico de arte Antonio L. Bouza, gran conocedor de la obra de Cortés, destaca por encima de todos el que realizara del pintor Casto Plasencia.
De temática paisajista y social, el crítico burgalés alude al talento de Cortés para los detalles de indumentaria, adornos y flores, y destaca sus excepcionales marinas, fruto de sus numerosas visitas a la costa cantábrica, principalmente en playas de Guipúzcoa y Francia. La Real Academia de Belas Artes nombró al artista burgalés académico correspondiente en Burgos.

relación con artistas. Tuvo la amistad y el respeto de todos los artistas burgaleses de la época: Andrés García Prieto, Evaristo Barrio, Isidro Gil, Mariano Pedrero y Marceliano Santa María, quien le permitió retratarlo fotográficamente mientras pintaba uno de sus cuadros más emblemáticos, El Triunfo de la Santa Cruz, recreación de la famosa Batalla de las Navas de Tolosa. Del ámbito nacional mantuvo contacto con otros muchos artistas, como Lizcano, Taberner, Aznaro Alejandro Ferrant, entre otros. «La obra de Cortés -señala Antonio L. Bouza- puede calificarse en conjunto deliciosa».

y restaurador. Además de pintor y de fotógrafo aficionado, Cortés fue durante cuatro décadas depositario de los fondos municipales. En el año 1914 recibió un delicado encargo del Ayuntamiento de Burgos: la restauración de unas pinturas murales de la torre de Santa María, que se encontraban en una situación desastrosa. Cortés no sólo cumplió con el cometido, sino que lo hizo con acierto, como si fuera un consumado restaurador.
Gran melómano, acudía siempre que podía a conciertos y era un gran apasionado de la flauta, instrumento que llegó a manejar con cierto virtuosismo.
De su apasionado amor por la música y de la humanidad de que siempre hizo gala con quienes le rodeaban habla a las claras uno de los últimos capítulos de su biografía. Ya en plena Guerra Civil, que pasó en Burgos, se sabe que intercedió por la suerte de su paisano el músico Antonio José, si bien sus esfuerzos fueron en vano. Juan Antonio Cortés García de Quevedo falleció en Burgos en 1944. Hasta sus últimos días hizo fotografías. La muestra que en 2010 se hará de buena parte de ellas será el mejor homenaje para tan heterogéneo artista.
Fuentes: Ocho artistas burgaleses (1846-2002). Antonio L. bouza. Arranz Acinas. 2003. Y Archivo Municipal de Burgos.    

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